Marc Caellas

Bolaño, vuelve a casa.


Inspirados en los fanzines Rimbaud, vuelve a casa y Berthe Trépat, que crearon Bruno Montané y Roberto Bolaño a su llegada a Barcelona, a finales de los años 70, imaginamos una ruta apócrifa del escritor chileno por las calles y rincones del Raval, un barrio que le inspiró poemas, cuentos y proclamas, y que aún conserva cierta canallesca muy del gusto de ese par de geniales detectives salvajes.
"Ya conocen ustedes el panorama cultural que vive Catalunya a causa de la pandemia: prohibición de los espectáculos teatrales, de danza, de los conciertos, de los recitales, cierre de los cines... Solo los museos, con aforos muy restringidos, siguen recibiendo público. Todo aquel que quiera presenciar un espectáculo se ve obligado a bucear en la pantalla de su ordenador, y escoger entre la amplia oferta en streaming y grabaciones. Los artistas (actores, músicos, bailarines...), así como los trabajadores del sector, solo salen para manifestarse contra las restricciones.
Pero ¿todo se ha detenido realmente? No. Ayer por la tarde, como cada viernes, en el Raval, un grupo de espectadores –irreductibles galos que habían pagado religiosamente su entrada de 10 euros– se dio cita para observar el espectáculo callejero ‘Bolaño, vuelve a casa’, basado en los años en que el escritor chileno Roberto Bolaño vivió en Barcelona.
Un total de 14 personas tomaron parte en esta singular procesión, a caballo entre el recital, la performance, la ruta guiada y el teatro, dirigida e interpretada por Marc Caellas y Esteban Feune de Colombi, que hicieron de ‘detectives salvajes’ o Virgilios que conducían a los paseantes por aquellos lugares del barrio que evocan aspectos de la vida y obra de Bolaño."

Crónica de Xavi Ayén continúa en La Vanguardia

COSMOGONÍA CREATIVA DE ROBERTO BOLAÑO
"Los espectadores nos convertimos en flâneurs por Barcelona. Seguimos el itinerario de un auténtico outsider, de alguien que transitaba los abismos: la literatura era una cuestión de vida o muerte. Saliendo a la derecha, está el Café-Bar Cèntric (donde ahora se puede leer en el escaparate un “Volveremos” esperanzador). Es el café que aparece en Los Detectives Salvajes, en la parte de Felipe Müller (Bruno Montané). Cuentan que en este bar el café era mejor pero más caro que en una granja a la vuelta, que ya no existe, por lo que cuando lo tomaban aquí era porque se trataba de circunstancias muy especiales.
Se sigue por la Calle de les Ramelleres, se llega a la Plaça Vicenç Martorell, donde en uno de los dos edificios más altos, en alguno de esos pisos chiquitos, sigue viviendo Bruno Montané; se brinda con mezcal Los Suicidas en el patio de la Escola Labouré… El Raval se convierte en escenario y los paseantes en detectives salvajes. Por cierto, me pareció ver a Ulises Lima sonreír escondido en un portal, o tal vez fuera que la noche, las farolas agónicas o las gafas empañadas por el vaho de la mascarilla me jugaran una mala jugada. Quién sabe, al menos, como dijo Bruno Montané al inicio de la ruta: “Lo que sepa, te lo contaré, no me lo inventaré, no fabularé…”.
Versos que se gritan contra el cielo nocturno de la ciudad:
Soñé que una tarde golpeaban la puerta de mi casa. Estaba nevando. Yo no tenía estufa ni dinero. Creo que hasta la luz me iban a cortar. ¿Y quién estaba al otro lado de la puerta? Enrique Lihn con una botella de vino, un paquete de comida y un cheque de la Universidad Desconocida.
Aparecen en esta deriva por el Raval poetas como Nicanor Parra o Efraín Huerta; se recitan versos en los portales; alguno de los espectadores-paseantes recibe una carta del propio Roberto Bolaño; participan invitados estrella como Pere Ortín, periodista Dadá y director de Altaïr Magazine. Él es el último depositario del Atlas de Sonora, que realizó el antropólogo Julio Montané, padre de Bruno Montané, y que éste a su vez prestó en su día a Roberto Bolaño para escribir el tercer capítulo de Los Detectives Salvajes y partes de 2666. Nunca más se lo devolvió… Su tránsito por Sonora lo hizo mediante la información de este atlas, igual que los paseantes transitan ahora por la cosmografía creativa de Bolaño a través de su bibliografía y de los pocos testimonios vividos que van quedando."

José Alejandro Adamuz para National Geographic Viajes