Marc Caellas

Cuento mi vida.

Cuento mi vida es una idea de Esteban Feune de Colombi y mía. Consiste en una pieza de teatro documental site-specific. El procedimiento empieza seleccionando escenas de la biografía de una persona para pensar como rememorarlas, representarlas, revivirlas en el mismo escenario de la ciudad donde sucedieron. Puede tratarse de la noche en que conoció a su pareja en un bar, de la tarde en que le robaron frente a una farmacia, del hospital en que nació, de una esquina en que encontró un billete de cien dólares o del lugar donde celebró el campeonato de su equipo de fútbol. Se parte de la “verdad”, pero el resultado final incorpora la ficción añadida de los recuerdos. Los espectadores, un grupo reducido, siguen el itinerario en un auto. La obra es un recorrido sentimental por la ciudad del protagonista. La interacción con cada lugar implica, a veces, bajarse del auto y recrear la escena recordada. A menudo la escena incorpora a personas que se encuentran en el lugar en ese preciso momento o a personajes que hacemos que aparezcan allí “casualmente”: un guardia de seguridad, una farmacéutica, un mozo, una paseante. Verónica Ochoa protagonizó la primera temporada en Bogotá, mayo 2014. La actriz y dramaturga Marta Márquez escribió sobre su experiencia La propuesta de lo de Verónica me pareció genial. La disfruté mucho. Me pareció muy nostálgica y tiene una mezcla rara entre el morbo, lo amarillista, lo poético, lo del voyerista, en este caso, en tiempo diferido... Te cuentan cosas que pasaron realmente y eso es más potente que la ficción. La ficción conmueve y divierte, pero esto va a otros lugares. El mismo hecho de visitar sitios que Verónica afirmaba eran distintos de como están ahora era como estar parada en una ruina más o menos. A mí me despertó muchas emociones y me movió fibras frágiles del alma. Creo que esto es otra cosa, que no sé qué cosa es, pero me encanta. Es, por momentos, vivir otra vida. Verónica fue muy valiente en aceptar la propuesta de Marc. Me divertí, me conmoví, me hizo pensar en mis lugares ruinosos y ver otras pinturas de la vida, pero sí admito que me produjo mucha nostalgia. Quizás algunas recurrentes frases como “este lugar está cambiado, no era como cuando yo venía” o el “innombrable” que apareció varias veces nombrado así. Bueno, creo que no dije nada en especial. Yo repetiría y también iría a otras.